Los suplementos de melatonina podrían ayudar al organismo a reparar los daños en el ADN asociados al trabajo nocturno. Así se desprende de un pequeño estudio clínico publicado en la revista Occupational & Environmental Medicine. Los resultados apuntan a una posible forma de contrarrestar uno de los efectos biológicos ocultos del trabajo nocturno. Sin embargo, los investigadores subrayan que se necesitan estudios más amplios antes de poder recomendar la melatonina como estrategia a largo plazo para reducir el riesgo de cáncer en los trabajadores nocturnos.
Cómo desequilibran el organismo los turnos de noche
La melatonina es una hormona producida de forma natural en el organismo, principalmente en la glándula pineal del cerebro. Desempeña un papel central en el control del ritmo sueño-vigilia y sirve de señal biológica al organismo para la noche. En cuanto oscurece, aumenta la producción de melatonina. Esto informa al cuerpo de que la fase activa del día ha terminado y que deben comenzar los procesos de regeneración. Hacia la mañana, cuando la luz incide en la retina, la producción de melatonina vuelve a descender y el cuerpo se adapta a la vigilia y la actividad.

Sin embargo, la melatonina no sólo actúa como «hormona del sueño». En los últimos años, la investigación ha demostrado que cumple otras numerosas funciones en el organismo. Por ejemplo, la melatonina influye en el sistema inmunitario, el metabolismo energético, los procesos inflamatorios y la regulación de diversas hormonas. También tiene propiedades antioxidantes. Esto significa que la melatonina puede ayudar a neutralizar los llamados radicales libres, moléculas altamente reactivas que pueden dañar las células y su material genético. También está demostrado que la melatonina favorece los procesos de reconocimiento y reparación de los daños en el ADN .
En las personas que trabajan habitualmente por la noche, este afinado sistema suele estar desequilibrado. Durante el turno de noche, los empleados están expuestos a luz artificial, a pesar de que el cuerpo está biológicamente adaptado a la oscuridad. Incluso cantidades relativamente pequeñas de luz pueden inhibir significativamente la producción de melatonina. Como resultado, el organismo recibe señales contradictorias: el reloj interno espera descanso y regeneración, mientras que la persona permanece despierta y trabaja.
Esta alteración del ritmo natural día-noche se conoce como desajuste circadiano. No sólo afecta al sueño, sino también a numerosos procesos biológicos. Los estudios demuestran que los trabajadores del turno de noche sufren con más frecuencia privación de sueño, fatiga crónica, problemas de concentración y trastornos metabólicos. Los cambios en la regulación hormonal, el sistema inmunitario y la función cardiovascular también están asociados al trabajo por turnos a largo plazo.
Investigación de la melatonina en trabajadores nocturnos
De especial interés es el posible papel de la melatonina en la reparación del daño oxidativo del ADN. Este daño se produce continuamente como parte del metabolismo normal, pero puede verse exacerbado por el estrés, la inflamación u otras tensiones. Normalmente, el organismo dispone de mecanismos de reparación eficaces para eliminar estos daños. Sin embargo, algunos científicos sospechan que la producción crónicamente reducida de melatonina en los trabajadores nocturnos podría perjudicar estos procesos de reparación. Como resultado, podrían acumularse más daños en el ADN a lo largo de muchos años, lo que teóricamente podría contribuir al desarrollo de ciertos tipos de cáncer.
En este contexto, el trabajo nocturno de larga duración ha atraído la atención de las organizaciones sanitarias internacionales. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasifica el trabajo nocturno, asociado a una alteración del ritmo circadiano, como «probablemente cancerígeno para el ser humano». Esta clasificación se basa en una combinación de estudios epidemiológicos, experimentos con animales y hallazgos biológicos sobre los efectos de la luz nocturna, la alteración del sueño y la reducción de la producción de melatonina. El presente estudio arroja luz sobre si la ingesta de melatonina por los trabajadores del turno de noche puede ayudar a restablecer al menos algunos de los procesos de reparación perjudicados por la alteración del reloj interno.
Para investigar si la melatonina podía mejorar la reparación del ADN, los investigadores llevaron a cabo un estudio aleatorizado y controlado con placebo con 40 trabajadores nocturnos. La mitad de los participantes tomaron un comprimido de melatonina de 3 mg una vez al día durante 4 semanas. Tomaron el preparado aproximadamente 1 hora antes de acostarse durante el día junto con una comida. La otra mitad tomó un comprimido de placebo de 3 mg en el mismo horario. Todos los participantes habían trabajado al menos dos turnos de noche consecutivos cada semana durante al menos 6 meses. Cada turno duraba al menos 7 horas. Ninguno de los participantes padecía trastornos del sueño ni enfermedades crónicas.
Un marcador de la reparación del ADN aumentó durante el sueño diurno
Los investigadores recogieron muestras de orina durante dos periodos del estudio. Un periodo de muestreo tuvo lugar antes del inicio del estudio y el otro hacia el final de la intervención de 4 semanas. Las muestras se tomaron durante el sueño diurno después del turno de noche y durante el turno de noche siguiente. Los participantes también llevaban rastreadores de actividad para que los investigadores pudieran medir cuánto dormían durante el día. El equipo midió las concentraciones urinarias de 8-OHdG, un marcador utilizado para evaluar la capacidad de reparación del daño oxidativo del ADN. Las concentraciones urinarias más elevadas durante el sueño se interpretaron como un signo de mayor actividad reparadora.

En los trabajadores que tomaban melatonina, los niveles urinarios de 8-OHdG durante el sueño diurno eran un 80% superiores a los de los que tomaban placebo. Esto sugiere que la melatonina puede haber promovido la reparación del ADN mientras los participantes dormían después del trabajo nocturno. Sin embargo, no se observó el mismo efecto durante el siguiente turno de noche. Durante este periodo, los niveles urinarios de 8-OHdG no difirieron significativamente entre los grupos de melatonina y placebo.
Por qué son importantes los resultados
El estudio proporciona una indicación interesante de cómo la melatonina podría ayudar a aliviar algunas de las tensiones biológicas del trabajo nocturno. Normalmente, el organismo utiliza la noche y el sueño para coordinar importantes procesos de regeneración y reparación. Entre ellos se encuentran los mecanismos que reconocen y reparan los daños en el ADN. En las personas que trabajan de noche con regularidad, este afinado sistema puede verse alterado por el cambio en el ciclo sueño-vigilia y la exposición a la luz nocturna.
Como la melatonina desempeña un papel fundamental en el control del reloj interno y también tiene propiedades antioxidantes, los investigadores plantean la hipótesis de que la administración de suplementos podría ayudar a restablecer algunas de estas señales perturbadas. Los resultados del estudio apoyan esta hipótesis, ya que los participantes que tomaron melatonina durante el sueño diurno mostraron una mayor actividad de un marcador asociado a la reparación del daño oxidativo del ADN.
Al mismo tiempo, los resultados deben interpretarse con cautela. El estudio fue relativamente pequeño, con sólo 40 participantes, y duró sólo cuatro semanas. Además, no se investigaron criterios de valoración clínicos como el cáncer, la enfermedad o la salud general. Sólo se midió un biomarcador, que proporciona indicios de los procesos de reparación pero no representa una prueba directa de un beneficio para la salud.
Otro punto importante es la limitada transferibilidad de los resultados. La mayoría de los participantes trabajaban en el sector sanitario, por lo que no está claro si se producirían efectos similares en otros grupos profesionales con trabajo nocturno. Además, no se pudieron tener plenamente en cuenta factores como la exposición individual a la luz fuera del trabajo, los hábitos de sueño o las diferencias en el estilo de vida. Por tanto, se necesitan estudios más amplios y a más largo plazo para aclarar si los efectos biológicos observados conducen realmente a un menor riesgo de enfermedad o cáncer a largo plazo.
Contexto reciente sobre el trabajo nocturno
Desde la publicación del estudio en 2025, nuevas investigaciones han confirmado los complejos efectos del trabajo nocturno sobre la salud. En el centro de todo ello está la alteración del ritmo circadiano, el reloj interno del cuerpo que controla el sueño, el equilibrio hormonal, el metabolismo, la función inmunitaria e importantes procesos de reparación. El trabajo nocturno regular y la exposición a la luz por la noche pueden tener un efecto duradero en estos procesos.

Los científicos debaten varios mecanismos posibles por los que el trabajo nocturno podría aumentar los riesgos para la salud. Entre ellos figuran la reducción de la producción de melatonina, los cambios en la regulación hormonal, los trastornos metabólicos, los procesos inflamatorios crónicos, la alteración de la función inmunitaria y el deterioro de la reparación del ADN. Estos factores podrían contribuir al desarrollo de diversas enfermedades a largo plazo.
El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, institución de la Organización Mundial de la Salud, ha clasificado el trabajo nocturno con alteraciones circadianas como «probablemente cancerígeno para el ser humano». El Programa Nacional de Toxicología también ve indicios de una relación entre el trabajo nocturno a largo plazo, la exposición a la luz por la noche y un mayor riesgo de cáncer.
Sin embargo, los resultados obtenidos hasta la fecha no prueban que los suplementos de melatonina prevengan el cáncer. Más bien proporcionan una base científica para suponer que el restablecimiento de la señalización natural de la melatonina podría mitigar algunas de las consecuencias biológicas del trabajo nocturno. Queda por ver en estudios más amplios y a más largo plazo si esto conduce realmente a una protección de la salud a largo plazo.
El estudio ofrece resultados alentadores
Los investigadores subrayan que sus resultados deben verificarse en estudios más amplios con dosis diferentes y periodos de seguimiento más largos. Escriben: «El aumento del daño oxidativo del ADN debido a la reducción de la capacidad de reparación del ADN es un mecanismo convincente que podría contribuir a la carcinogenicidad del trabajo nocturno. Nuestro ensayo aleatorizado y controlado con placebo sugiere que la suplementación con melatonina puede mejorar la capacidad de reparación del daño oxidativo del ADN en los trabajadores nocturnos.»
Y concluyen: «Nuestros resultados justifican futuros estudios a gran escala que investiguen diferentes dosis de suplementos de melatonina y los efectos a más largo plazo de la ingesta de melatonina. A la espera de los resultados de dichos estudios, la suplementación con melatonina puede resultar una estrategia de intervención viable para reducir la carga de cáncer en los trabajadores nocturnos.» Y añaden: «La evaluación de la eficacia a largo plazo es fundamental, ya que los individuos que trabajan en el turno de noche durante muchos años necesitarían tomar suplementos de melatonina de forma constante durante este periodo para maximizar el beneficio potencial para la prevención del cáncer.»
Por el momento, los resultados sugieren que la melatonina podría hacer algo más que ayudar a conciliar el sueño. También podría ayudar a los trabajadores del turno de noche a activar un importante proceso de reparación mientras sus cuerpos se recuperan durante el día. Queda por saber si esto se traduce en una protección significativa a largo plazo.


